Honestamente los paisajes que se asoman a lo largo del ascenso son mucho mas impactantes que la piramide de 14 escalones de alto que descansa en la cima.
(En su día estos restos estaban dedicados a Ometochtli-Tepoxtécatl, deidad del pulque, la fecundidad y la cosecha...)
Como hasta que dieron las 5:00pm nos quedamos allá arriba. Es un lugar muy especial, de esos de los que no te quieres ir.
Hay visitantes que debido al magnetismo que expele la meseta, "caen rendidos" en un profundo estado trance cognitivo de meditación trascendental y de conocimiento interior.
Y en el confort de la piedra caliza se pasan así el día entero.
Una meditante.
Unidad oficial del Departamento de Transito.

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